Yo no soy creativo. Esa y otras mentiras que no debes repetir

Yo no soy creativo. Esa y otras mentiras que no debes repetir

No importa el área profesional en la que te desarrolles, la creatividad es una habilidad que siempre va a ser apreciada por los jefes y que obviamente nos sirve en nuestra vida diaria, pero cuántas veces hemos contestado en voz baja: Yo no soy creativo.

Todos hemos estado en esa junta, donde nos dicen algo como “danos una propuesta creativa” y tú te quedas pensando “¿Pues qué quiere que invente?”.

Estoy de acuerdo que tener nuevas ideas puede ser desafiante y lo empezamos a posponer hasta el último momento para ver si la inspiración nos cae del cielo o peor aún, a ver si se les olvida que nos lo habían pedido. Llegada la fecha de entrega ponemos alguna excusa o pretexto para justificar que no somos creativos.

Bueno, pues déjame decirte que para inventar pretextos o mentiras también se necesita creatividad. ¿Entonces, eres creativo o no?

Pero enfocándolo a la vida Godín, ser creativo necesita tener una cierta estructura que no sabemos porque no la conocemos, porque no nos la enseñaron. Entonces, te comparto una herramienta que puede ayudar a estructurar tu creatividad.

Una de tantas herramientas de “lluvia de ideas” que hay es SCAMPER. Específicamente sirve para proponer nuevas formas de operar con el mundo que ya existe y cómo transformarlo a tu favor. Es la técnica que se utiliza para crear esos productos que luego nos venden como “nuevo y mejorado” … aunque siempre está la discusión de que, si es nuevo ¿cómo puede ser mejorado? y si es mejorado, ya existía, por lo tanto, no puede ser nuevo.

Basta de rollos:

SCAMPER es una mnemotecnia que se divide así:

  • Substitute (Sustitir)
  • Combine (combiner)
  • Adapt (Adaptar)
  • Modify (Modificar)
  • Put to another use (Ponerlo en otro contexto / Darle otro uso)
  • Eliminate (Eliminar)
  • Reverse (Revertir/Voltear)

La herramienta funciona haciendo preguntas en cada uno de los pasos, no se vale brincarse ninguno.

Comienzas por hacer preguntas sobre el producto. Aclaración: Cuando digo producto, no me refiero solamente a objetos, pueden ser servicios, procesos, situaciones e incluso personas. Con esto en mente, puedes adaptar la herramienta a la situación que requiera de tu creatividad.

Primero tomas tu producto que quieras mejorar, que te esté incomodando o que consideres que es un buen punto de partida para inventar un nuevo producto.

En seguida haces la mayor cantidad de preguntas que puedas sobre tu producto, siguiendo los pasos de SCAMPER. También debes responderlas.

Finalmente, revisas las preguntas y sus respuestas, tienes que identificar si alguna se empieza a ver como una solución viable a lo que quieres “transformar” de tu producto.

A veces las preguntas te van a llevar a propuestas inviables, no te apures, el mismo proceso te ayudará a descartarlas, pero no deseches nada ni te autocensures.

SCAMPER no es la panacea y para que funcione, tal vez tengas que usarla una segunda vez sobre tus resultados o apoyarte de otras técnicas de pensamiento lateral.

Ahí te van unos ejemplos del tipo de preguntas a hacer para dejar de decir “yo no soy creativo”:

Sustituir:

  • ¿Con qué otro material puedo hacerlo?
  • ¿Qué pasa si cambio un proceso por otro?
  • ¿Qué servicio puede reemplazar al mío?
  • ¿Cómo actuaría otra persona en mi situación?
  • ¿Qué usaría en vez de utilizar mi producto?

Combinar

  • ¿Con qué puedo combinar mi producto para modificarlo?
  • ¿Cómo unir los propósitos u objetivos del producto y otro?
  • ¿Con qué debo combinar mi producto para maximizar su potencial?
  • ¿Qué talentos, habilidades o recursos para crear un nuevo enfoque del producto?

Adaptar

  • ¿Cómo adapto mi producto para que cumpla otro propósito?
  • ¿A qué se parece mi producto?
  • ¿Qué otra cosa se parece a mí producto?
  • ¿En qué otro contexto puedo ponerlo?
  • ¿Qué producto existente puedo tomar como inspiración?

Modificar

  • ¿Cómo puedo cambiar la forma, uso, textura, etc. del producto?
  • ¿Qué debo agregar para modificarlo?
  • ¿Qué debo quitar para modificarlo?
  • ¿Qué fortaleza puedo utilizar para crear un nuevo producto?

Ponerlo en otro contexto / Darle otro uso

  • ¿Puedo usarlo en otro lugar?
  • ¿Quién más podría usarlo?
  • ¿Cómo se comportaría el producto con otra configuración?
  • ¿Puedo usar los sobrantes del producto para crear algo nuevo?

Eliminar

  • ¿Puedo operar sin mi producto?
  • ¿Qué le puedo quitar y que siga funcionando?
  • ¿Cómo puedo hacerlo más ligero, rápido o entretenido?
  • ¿Si le quito una parte en qué se convierte?

Revertir

  • ¿Puedo cambiar el proceso o secuencia?
  • ¿Qué pasa si hago exactamente lo contrario a lo que estoy haciendo?
  • ¿Qué modificaciones tengo que hacer para que funcione al revés?
  • ¿Qué roles puedo usar al revés sin que deje de servir?
  • ¿Cómo puedo reorganizar el producto?

Ahora pon en práctica esta herramienta del proceso creativo y cuéntame si te sirvió para dejar de decir: Yo no soy creativo, o por supuesto, creativa.

Comentarios

Comentarios